A través de estos testimonios, conocerás experiencias de vida que evidencian cómo el acceso a oportunidades educativas y sociales transforma realidades y genera un cambio positivo en personas y comunidades.
Victoria, mamá de Amelia nos cuenta el diagnóstico de Autismo que fue dado a Amelia su hija y nos cuenta cómo las terapias que ha patrocinado la Fundación Metropolitana, le ha permitido ver cambios en Amelia y en su familia.
Amelia y Victoria
Victoria Mendez
Becario de la Fundación Metropolitana, estudiante de Logística y Transporte
Yo estaba estudiando para ser oficial mercante, pero desafortunadamente sufrí un accidente en mi hombro derecho, lo que me obligó a abandonar mis estudios. A la par, también perdí mi trabajo. Afortunadamente, la beca que gané me ha permitido no rendirme y continuar con mis estudios. Es una gran ayuda porque soy padre y también tengo que hacerme cargo de la educación de mi hija. Por eso, siempre les aconsejo a las personas que vale la pena luchar por sus sueños.Adrián Ramírez
Becaria de la Fundación Metropolitana, estudiante de Derecho
Como madre soltera en condición vulnerable, proveniente de un área rural sin servicios básicos, coordinar los tiempos entre el trabajo y una guardería ha sido solo una de las tantas dificultades que tuve que pasar con mi hija. Aún así, desde el principio supe que tenía que estudiar para salir adelante con ella. En el camino algunas personas me dijeron que no lo iba a lograr, y yo misma pensé en renunciar en dos ocasiones; pero no lo hice, porque mi hija es mi motivación y mis sueños son muchos.Digna Cedeño
Becario de la Fundación Metropolitana, estudiante de Administración de Empresas
Yo tenía ganas de estudiar, pero las instituciones siempre me rechazaban por mi discapacidad. Mi situación económica fue otra dificultad, no podía cubrir el costo de una escuela; sin embargo, a raíz de que obtuve una beca fue que pude continuar con mis estudios. Mi mensaje para todos los jóvenes que como a mí se les presentan obstáculos para estudiar, es que nada es fácil pero hay que aprender a luchar para conseguirlo.Francisco Javier Escalante
Becaria de la Fundación Metropolitana, estudiante de Ingeniería en Sistemas
Me frustraba no poder salir de casa y no contar con las fuentes económicas suficientes para continuar mis estudios en la universidad, a pesar de que trabajaba. Ahora que ya estoy estudiando, al ser de otra ciudad, me resulta complicado hacer los traslados para ir a la escuela, pero he hecho todo para superar este impedimento, porque estoy convencida de que si uno quiere, se puede. Si continúas y no te detienes, logras tu objetivo de salir adelante.Heidy Vite
Estudiante curso de Lengua de Señas Ecuatoriana
“Es algo fabuloso poder hacer inclusión”
“Aprendí lengua de señas para comunicarme con amistades y familiares. "En una clase virtual mi primo estaba ahí, le llamó la atención le extrañó lo que hacía con las manos, los gestos, pues él tiene discapacidad auditiva pero no conocía la lengua de señas. Y poco a poco empezó a aprender, está aprendiendo todavía. Cuando voy a su casa converso en español y hago la seña para que él la relacione y sepa lo que estoy diciendo”Cindy Gómez
“Había visto casos de incendio y cosas así en televisión, pero vivirlo uno es muy diferente, entre en desesperación de ver a mi hijo en un cuarto con fuego”
"La Fundación Metropolitana se mostró muy generosa y solidaria conmigo por lo cual estoy eternamente agradecido. Agradezco mucho la ayuda que me brindó porque la verdad estos momentos golpean y no me encontraba en la posición de reparar todo el daño ocurrido”Geovanny Lucín
La familia Espinoza, desde sus primeras generaciones, siempre ha compartido el sentido de confraternizar y ayudar a los demás. Durante su paso por la Industrial Molinera, el Ing. Carlos Espinoza Proaño, con el apoyo de sus compañeros, constituye el 20 de agosto de 1988 la Confraternidad “Carlos Espinoza”.
Esta Confraternidad estaba principalmente constituida por los empleados y funcionarios de la Industrial Molinera, la cual liderada por el Ing. Espinoza, se encargaba de integrar sus familiares, y amigos más cercanos para el desarrollo semanal de actividades recreacionales.
Con el objetivo de crear un espacio de intercambio y desarrollo social, todos los años se llevaban a cabo varias actividades de entretenimiento y recreación en el complejo de la Industrial Molinera; olimpiadas deportivas, concursos, venta de comida típica, entre otros.
La Confraternidad estaba compuesta por alrededor de 30 personas, las cuales pagaban una cuota mensual que permitía el desarrollo de las recurrentes actividades que se planifican. Sin embargo, durante la realización de los eventos eran siempre bienvenidos otros invitados y empresas.
El desarrollo de estas recurrentes actividades permitía la recaudación de recursos económicos, que cada fin de año eran destinados hacia causas de atención social para los más necesitados. Un ejemplo de esto es la entrega de canastas que se hacía a los ancianos del “Hogar San José”.
Una de las primeras actividades de atención socio-académica que la Fundación Metropolitana desarrolló posterior a su creación, fue ayudar a crecer una escuela fiscal de bajos recursos ubicada en la ciudad de Guayaquil.
En estas actividades participaban todos los miembros de la familia Espinoza, y su círculo de amigos más cercano que compartía el deseo de atención por los más necesitados.
La Escuela Metropolitana de Fútbol, fue fundada el 19 de diciembre de 2007 y es adscrita a la Fundación Metropolitana del Ecuador con el objetivo de formar integralmente a los niños, teniendo en cuenta sus aptitudes, habilidades e inteligencia.
La Fundación Metropolitana por encima de toda consideración y como primer principio, reconoce la dignidad y valor de la persona humana y destaca su importancia insustituible en el desarrollo de todas sus actividades.
Anualmente, se atendía y brindaba servicios de educación básica a niños de familias vulnerables. En las instalaciones de la institución, se realizaban actividades que brinden mejores oportunidades de educación y desarrollo.
Todos los años la familia Espinoza realizaba una gran fiesta de navidad para los estudiantes y padres de familia de la escuela. Aquí se desarrollaban varios concursos infantiles, eventos deportivos, entrega de alimentos y juguetes, entre otras actividades que trajesen felicidad a los niños.
Otra de las fechas importantes en que la familia Espinoza buscaba brindar sonrisas a los niños, era durante el día de niño; aquí también se llevaban a cabo varias actividades temáticas para el desarrollo infantil.
La Escuela Metropolitana de Fútbol, fue fundada el 19 de diciembre de 2007 y es adscrita a la Fundación Metropolitana del Ecuador con el objetivo de formar integralmente a los niños, teniendo en cuenta sus aptitudes, habilidades e inteligencia.
La Fundación Metropolitana por encima de toda consideración y como primer principio, reconoce la dignidad y valor de la persona humana y destaca su importancia insustituible en el desarrollo de todas sus actividades.
Las categorías de nuestra escuela son de 5 a 15 años, y cada una tiene 25 jugadores. De esta manera, la Escuela Metropolitana de Fútbol se ha coronado campeón nacional e internacional en más de 60 ocasiones entre todas las categorías jóvenes que son formados.
En el año 2012, la escuela obtuvo su logro más importante al levantar el trofeo Pony Fútbol de la mano de su jugador estrella y goleador del torneo, Juan José Batioja. Este es un campeonato nacional infantil realizado en la ciudad de Medellín, Colombia desde 1985 hasta la fecha.
La Escuela Metropolitana de Fútbol se convirtió en el segundo equipo internacional en campeonarse en un torneo que siempre había sido liderados por sus anfitriones colombianos.
Dato curioso
Una de las estrellas del fútbol mundial que nació en la Escuela Metropolitana de Fútbol, es el jugador guayaquileño Gonzalo Plata, quien durante su participación en la Pony Fútbol 2012, marcó un gol memorable que llamó la atención de varios cazatalentos.